-
VIERNES 4 DE ABRIL 20:OOHRS. LANZAMIENTO
@ 2008-03-24 – 22:23:01
-
CLAUDIA POSADAS, visita poética en ValparaÃso
@ 2008-02-21 – 00:32:16
La noche del miércoles 13 de febrero, en el ciclo poético Los Poetas Vuelven a La Playa, contamos con la visita de la poeta mexicana Claudia Posadas, quien compartió la velada junto a los poetas Sergio Muñoz, Eduardo Jeria, Antonio Rioseco, Rodrigo Arroyo, América Merino y quien escribe. También estuvo compartiendo micrófono con los poetas José Luis Camus, Karen Toro, Enrique Moro con sus chispeantes y esperados morólogos de siempre y algunos improvisados poetas de paso.
Algo de sus textos a continuación.
de Lapis aurea
Claudia PosadasPAROXITUM
El gesto con que reconozco el día
y que disipa la ambigüedad de la noche,
la fulguración con la cual recobro los nudos de mis actos,
de pronto carecen de sentido.
Me es ajeno cuanto habría de decir.
No vislumbro las palabras,
y ni siquiera las comprendería si alguien las nombrara por mí.
El ave del significado es una ráfaga sin forma.
Cuanto habría de enfrentar es inalcanzable.
Me vence el estancamiento de la sangre,
el hastío de quien vuelve sin gloria ni derrota.
Me abandona la tibieza de lo que había creído una pertenencia,
lo incierto me jala como una caída irreversible:
todo signo se convierte en vértigo.
Porque había decidido renunciar a los puentes. Puentes de razón,
puentes de lenguaje,
puentes de poder,
puentes,
insondables puentes que se fueron tendiendo bajo una extraña vigilancia.
Porque había decidido abandonar el orden
y no cumplir sus votos en palabra,
acto o pensamiento,
no ser para intuir hasta dónde fui tomada por el mundo,
y encontrar lo hermosamente mío.
Y todo en nombre de un corazón que desconozco
y que mínimo,
abisal,
sostiene mi agotada reciedumbre.
Y todo en contra del absurdo,
todo por reconstruir las percepciones de esta cárcel
a imagen y semejanza de la transparencia.
Pero en esta orfandad sólo existe el miedo.
¿Qué será de mi carne sin su altar de lo aprendido,
sin los hilos a los cuales había enlazado su memoria,
una forma estéril, imprecisa?
Y si todo es aparente,
la construcción de una conciencia,
¿podría permanecer sin asidero pensando que la cárcel no es real?
¿Y entonces qué es lo real?
¿O mejor debería guardarme en la locura y fundirme en astros invisibles?
El salto, la caída, olvidar el resplandor de lo habitado,
cómo duele este paso decisivo.
Y todo por saberme,
por hallar otro fundamento contra este invierno viejo,
inalterable,
donde el corazón es el vestigio de una luz vencida por el tiempo.DE LAS TORTUOSAS MAQUINARIAS
La obsesión,
su trastocamiento irreversible.
Venas como un orden invasor que va tomando el templo y tus campos fértiles
hasta concentrar su lenguaje.
Vértebras espinas que se irán cubriendo con la carne de las consumaciones.
Una vigilancia anfibia sumergida en el frío
cuyos párpados transparentes aguardan el mínimo quiebre de tus actos
para cumplir su mordedura.
Cualquier gesto es golpe en tus heridas,
cualquier palabra,
matiz de lo aparente,
nutrimentos nutriciones sucesivas alud acumulado en el corazón de tu violencia estalla el pulso,
el sofocamiento contenido,
y despertar una y otra vez en el borde irreversible,
y una y otra vez,
con el cuerpo atado,
cumplir la ceremonia.
Al principio son extraños los mecanismos de esta vieja y complicada máquina,
y lo adverso una fatalidad que no puede atacarte.
Con el tiempo,
el engranaje se aceita en la repetición hasta perfeccionar su ritmo,
y el adversario se convierte en el panal de llamas conspirando contra ti.
Pero en ocasiones la maquinaria es útil por la atención con que desmenuza los detalles
y te es posible revelar las cajas de tortura de los otros,
aquellas inofensivas sutilezas
que de pronto son los templos del orgullo escindiendo tu carencia,
la burla que se esconde ante tus duelos,
o la sentencia a muerte de quienes, como tú,
son los delatores:
cuántas veces,
antes de que nombraras el rostro de su miedo,
los verdugos te negaron sus banquetes y sus puertas,
o cerraron su sarcófago en tu sangre.
Y sin embargo cuántas veces,
debido a tus precisos goznes,
lograste escapar de sus cámaras de rendición.
Triste e íntima victoria el descubrir por enferma lucidez las formas de este reino de masacres,
pero sólo eso.
Y cada vez más grande el estallido,
más alto el sedimento de su furia.
Más hambrientos e innobles los verdugos cuyos rostros,
en el sueño,
han sido el círculo hilarante cercando tu impotencia
y que ahora, en la vigilia,
son la perfecta y encarnada máscara de tu dolor.
Más poderoso el ejército de tus Apariciones,
lo que más temías,
y no supiste fue llamado por ti.
Y siempre el llanto,
el angustiante desandar de lo perdido.CONSOLAMENT
Llego a la Estancia Noble
como entrar a una mansión de silencio
después de las heridas del mundo.
No fue necesario contar la raigambre de mi súplica: el Vigilante, el que atenuó en silencio mi extrañeza frente a cualquier intemperie inconcebible,
el Presagio cuyas pequeñas levedades fueron disueltas en la gravidez de los días,
ya había medido,
con su astrolabio,
la hondura de mi cansancio a las órbitas extremas,
y previsto cada ebullición del magma.
También,
ya conocía el nombre y la cantidad exacta de elementos,
su temperatura,
los procesos que debieron cumplirse:caltination sublimation solution
putrefaction distiliation
coagulationtinctur.
Asimismo había creado con su mínima Armonía de órbitas celestes las notas que habrían de cicatrizarme,
y escrito cada hallazgo o el extinguirse de la luz en el Scivias de nuestra historia.
(“Faltaría contar la unión donde, siendo una sola estrella, tomaremos como nuestras las leyes de la incandescencia y brillemos en el Uno...”, me dice el Eterno con un diminuto fulgurar de vuelo.)
El Escanciador me recibe portando la vasija donde serenó agua del pozo. Cierran mis duelos al ser lavados por ese río con el que unge mi cabeza y que vierte en el Vaso Espiritual:
“si fidem addit, salvus erit”,
tomar de la transparencia para ser de la transparencia.
La música de esferas encauza la vibración del pensamiento mientras respiro la germinación de la Rosa.
Entrego al Celebrante la copa en la cual vertí el aceite de ira forjado en el invierno de lo visible, aquella sangre con que nutrí mis lámparas y cuya combustión, en el largo exilio de la luz, no fue suficiente para depurarse,
mi sangre que el Dispensador destila en su redoma y dispone en el cáliz “cuya ofrenda deberá derramarse en el Crisol”,
me dice con las miríadas de ojos que revisten sus miríadas de alas.
Melhorament, beso el manto del anciano en que el Múltiple se ha transformado...
Adoratio, el Libro de su Ordenanza es impuesto sobre mi cabeza,
así como las manos de una multitud de murmullos que se desvanecen...
Melioramentum, repito la oración escuchada en el sueño. Su ascendencia revive el talismán que me fue devuelto. Me deslumbra ese latido y rememoro el incendio blanco y el primer y más terrible duelo al saber de un abandono, y sin embargo la promesa del reencuentro y entonces tú, el alba, la rosa y la neblina son en esta sola gema...
Tú, Alquimista, Emisario de la estirpe de los Primeros Nacidos, el Nacido Lejos,
tú mi Spiritus de quien fui arrebatada para que supieras el frío y la gravedad,
y para convertirme en el témpano de tu ausencia,
acepto el misterio de mi destrucción y cúmplase la razón de tu llamada y de mi búsqueda
y seamos en el Padre y la Madre.
Tú, el Poder que ya es un Trono y el círculo de fuego girando alrededor de mi cuerpo
y que en su vórtice cada vez más rápido absorbe mi carne y mis huesos,
mis cárceles de tiempo y las máscaras del absurdo hasta revelarme en mis vestiduras inmortales,
hasta levantarse en mi cabeza como un Castillo flameante,
como una coronación viva y recién nombrada,
corona sin fin en la luz blanca más allá
de la blancura de la luz.
_____________________________________________________________________________________________CLAUDIA POSADAS, (Ciudad de México, 1970). Poeta, periodista y promotora cultural. Becaria del FONCA/CONACULTA en Jóvenes Creadores en la rama de poesía (2000-2001 y 2005-2006), y en el programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales (2002) con una investigación sobre literatura iberoamericana contemporánea, así como de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano (2002). Textos suyos han sido incluidos en los anuarios de poesía del FCE (2005 y 2006), y de Joaquín Mortiz (2006). Asimismo, ha sido antologada en RevistAtlántica de Poesía. Poesía mexicana contemporánea, Cádiz, España (2006). Compiló el libro En el rigor del vaso que la aclara el agua toma forma. Homenaje de poetas jóvenes a Gorostiza (2001, prólogo de Julio Ortega).
-
ANTOLOGÃA DE POETAS INÃDITOS EN VALPARAÃSO
@ 2008-02-12 – 03:55:14
CARTA DE AJUSTE es el nombre de La Antología de Poetas Inéditos en Valparaíso, creada por este servidor en coautoría con el promisorio poeta Antonio Rioseco Aragón y la colaboración del comité editorial conformado por los jóvenes poetas Ignacia Jeldes, Fernándo Ortega y Felipe Leiva. También cuenta con la participación de Ediciones Cataclismo y su director Claudio Faúndez Ruiz, quien confió desde el comienzo en este trabajo poético.
Carta de Ajuste está conformada por veintidós jóvenes poetas, nacidos entre los años 1973 y 1989, quienes tienen un real compromiso con el oficio poético, además de una interesante y seria trayectoria, de las que cabe mencionar: algunas lecturas, encuentros referentes al género y ciertas publicaciones en revistas o medios. Aunque varios ya poseen más de un proyecto de libro propio, por diferentes razones, quedaban en lo que nuestro trabajo pretendía en su título: el ser poetas inéditos.
Al decir Poetas en Valparaíso, nos referimos al concepto erróneo de la territorialidad inexistente en los creadores que forman parte de este libro, entonces para no caer en esto de la frontera creativa, reformulamos esta presentación casi obvia, “Poetas de Valparaíso” por “Poetas en Valparaíso”. De esta forma el autor se sacude de su gentilicio como natural de tal o cual lugar del mundo, para acercar el nombre del o la poeta a su propia obra. Con esta presentación el territorio es entonces una anécdota sin importancia, dejando pues el espacio que corresponde a los poemas que construyen la antología y sus respectivos creadores.Pronto será comunicado el calendario y los lugares de lanzamiento y presentaciones de esta obra poética.
Por ahora les presento la portada.
-
Bar La Playa, antro de poetas flaites en ValparaÃso
@ 2007-12-13 – 21:34:56
Siguiendo con esto de las actividades culturales en Valparaíso y pese al berrinche pomposo de aquel personaje que visitó el bar La Playa la noche de un miércoles 14 de noviembre, en plena lecturas poética, mientras un distractor poetastro hacía de las suyas en el fondo y bajo el farol amarillo, y donde por estar boquiabierto, al pobre y confiado escritor estrella le fue sustraído un bolso con algunas pertenencias de sospechoso valor.
Bien, lo que sea, es responsabilidad de cada persona que frecuenta cualquier lugar de nuestro país, cuidar sus pertenencias, y no puedo dejar de pensar en el refrán que reza: “la ocasión hace al ladrón”. No sé en qué mundo estamos viviendo. Por otro lado, digamos que aunque la intención era provocar una retirada de los pocos, pero fieles contertulios que visitan el bar La Playa, por el miedo atroz que les provocan esos delincuentes y flaites poetas porteños, organizados para delinquir al modo de las ratas, por pura maldad y envidia. Porque no olvidemos que los poetas del puerto también son feos, charchas, picantes, hediondos, ladrones, y todos esos calificativos que se puedan sumar pensando en una mierda de persona, ah y no olvidemos además que son unas peluqueras culiadas que se escandalizan por cualquier cosa que uno dice o comenta.
Bien retomando, si lo que este señor quiso provocar con su rabieta era exterminar esta ratonera rasca y picante, con un pasado cercano de gloria poética y parroquiana. Pues no lo consiguió, todo lo contrario, llenó de pobres e incautos este peligroso antro de mala muerte, ah y dato al margen, no se ha perdido ni un solo cigarrillo de las mesas, ni un solo encendedor, ni una sola billetera, que son tan fáciles de esconder.
Que entretenido, imagino que el punga que se robo ese bolso no tiene idea de todo este show plumífero que provocó, lo más probable es que ya haya vendido el aparato en cuestión o quizá lo empeñó por cinco papelillos de pasta por alguna población periférica, igual a las que hay en Santiago o San Antonio. Seguro es que se ha quedado con la cortaplumas de la armada suiza, bonita, ni sabe lo caras que son.
Es increíble que por un gesto mínimo y animal se puede llegar a provocar una división de un país imaginario, los imaginarios de aquí contra los imaginarios de allá, una guerra imaginaria que con el paso del tiempo imaginario se terminan por olvidar los motivo imaginarios por la que comenzó. En este caso la manzana de la discordia es un bolso imaginario que nadie vio.
Saludos a los organizadores de este nuevo ciclo de lecturas poéticas llamado “Los poetas vuelven a la playa”, realizado todos los miércoles a eso de las 22:00hrs. y presentado por el programa “Bestiario”, que se transmite los martes a la 20:00hrs en la radio Ritoque FM 102.5, conducidos ambos por los señores flaites Mateo Saavedra y Darío Prieto. -
Comentario a la Actividad Cultural en ValparaÃso
@ 2007-12-12 – 18:26:19
Las actividades culturales masivas no son pocas en nuestra región, algunas, por no decir casi todas, no son difundidas como se merecen para la correcta llegada a los ciudadanos, pero existe una en especial que no cumple con los fines básicos para los que fueron creados. Pienso directamente en la que en nuestra región se nos ofrece como “Carnavales Culturales”.
Analizando de forma más o menos rápida este título comenzaremos por descubrir que la palabra carnaval se refiere de primera forma a los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma. Luego, y alejándonos un poco de lo netamente religioso, concluimos que esta palabra también es alusión a las fiestas populares que se celebran en ciertos días, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos. Hasta ahí todo perfecto, estamos de acuerdo a la semejanza con aquella fiesta celebrada cada final de año y hace algún tiempo en Valparaíso. Pero, cuando aparece en los afiches y en la publicidad de todos los medios la palabra Culturales, se me produce en la cabeza un bullicio un tanto incomodo, mas bien molestoso. Algo no está funcionando como corresponde. Si bien nuestros carnavales son esa catarsis necesaria para todos los ciudadanos de la región, en la época donde se termina el ciclo de un año con toda esa carga de emociones, vivencias, situaciones, y todo aquello que nos hace crecer como seres pensantes, buenas o malas, del mismo modo para los visitantes que vienen a disfrutar del regocijo excitante y desbordante de la ciudad. No nos podemos olvidar que Carnaval es sólo una pequeña parte de lo que es la palabra Cultura, por favor no nos confundamos. Analicemos esta palabra.
Cultura: 1 Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. 2 Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. Ahora si queremos hacerlo Popular, esto tiene que ver con: 3 Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.
Bien ninguno de los tres puntos tiene relación con aquello que nos quieren vender aquellos señores encargados de la cultura de nuestra sociedad.
Pienso en el primer punto y no encuentro como acercarlo a nuestra realidad, me parece que en un grado mínimo se logra desarrollar el juicio crítico, talvez en un dos por ciento, el resto aún sigue siendo carnaval. Con esto quiero derechamente apuntar a que el pueblo no necesita reventarse con fiestas y desorden, al pueblo hay que educarlo, hacerlo meditar, cuestionarse las cosas y los hechos. No le entreguemos una mala copia de un circo europeo, con danzarines traga fuego o equilibristas de semáforo, con el debido respeto que se merecen quienes realizan estos oficios para vivir. Tampoco queramos ser un símil de Los Carnavales de Río, con los niños y sus familias preparándose un mes antes para luego hacerlos desfilar por la avenida Pedro Montt. Recordemos que en Río se preparan todo el año de forma y con gente profesional. Aquí es donde cabe el punto dos, donde el desarrollo artístico de la ciudad queda devaluado por la misma institución cultural. Ni nos pronunciemos por el desarrollo científico e industrial.
Con el tercer punto penosamente quedamos nuevamente cojos. Dónde queda la memoria. No esa memoria añosa ni resentida de la historia. Pienso en la historia nostalgiosa de los artistas que con el paso del tiempo se han hecho grandes y terriblemente olvidados, fetiche únicamente para quienes en su época fueron seguidores o discípulos pues, ellos jamás los olvidaron.
Basta con realizar un trabajo verdadero de investigación, para descubrir que existimos quienes aún seguimos aprendiendo de aquellos maestros, vivos o ya idos. Lamentablemente la gran maquinaria “cultural” no se da el trabajo por el que todos nosotros, llámennos idealistas o soñadores, nos ocupamos.
Pueden decir que existen las políticas culturales en las que se pueden postular año tras año para realizar y ejecutar esos trabajos. De acuerdo, pero algo muy simple de entender, a los artistas no se les debe invitar a llenar cientos de inentendibles formularios, para acceder a míseros recursos. Bueno y cosa a parte, siempre suenan los mismos nombres.
Por el contrario, se les debe salir a buscar a la calle, a los cerros, a las universidades. Nuestra ciudad está llena de ellos, la mayoría ejerciendo labores muy disímiles a los de su oficio y por los cuales son capaces de entregar la vida en ello. Y sépase que hubo muchos que así lo han hecho. Sin el menor reconocimiento de nadie, además que los reales artistas jamás lo exigen. Llamémoslo orgullo de artista, que finalmente es lo único que les queda junto con sus obras.
Creo que la tarea no es muy difícil. A mi simple manera de pensar observo que se debe realizar un catastro verdadero de todos los artistas de la región, con sus respectivos currículos. De esta forma tendremos una base de datos actualizada, para requerir de ellos cuando sea necesario, así la estructura de un evento cultural, sea el que sea, asegura el fluir necesario, para la comunidad, de una verdadera cultura, además se controlaría de manera íntegra y con un nivel ciertamente de calidad; y donde los recursos serían manejados de manera eficiente y transparente. -
Ser o no ser poeta
@ 2007-09-10 – 21:17:51
Un articulo encontrado en la visita por el cibermundo
(Ignoro el autor)Ser o no ser Poeta
Al navegar por el ciberespacio buscando poesía, uno encuentra por lo menos dos corrientes de signo opuesto. Por un lado están los poetas que encarnan la esperanza de que el arte no dejará de manifestarse ni morirá la esencia de la poesía. Se encuentra uno con voces que conmueven y que exudan la conciencia del respeto por quien lee; voces que se descubren puras y se nutren de su personal visión, que transmiten la fuerza de su paso por el mundo y que no pretenden más que dar, con extraordinario ímpetu, una parte de sí mismas. Poetas que transpiran cada verso y se dejan desangrar en sus poemas. En la vereda de enfrente, en cambio, uno se encuentra con un hato de personajes convencidos de ser la reencarnación de Oliverio Girondo o cualquier otro poeta universal, y que, si algo tienen de alguno de ellos es la semejanza, en el mejor de los casos, del blanco del ojo.
Estos seudo-poetas pululan en foros de poesía esperando recibir elogios. Creen que el poeta no necesita más que su iluminada esencia para hacer poesía. Repudian a los que se esfuerzan por crecer, y defenestran a los que estamos convencidos de que para hacer literatura hay que leerla, hay que conocer las técnicas y buscar la propia voz, y nos acusan de atrevernos a insultar el sacrosanto lugar del sentimiento. A estos personajes les decimos: ¡Basta de paparruchadas! ¡Basta! Estamos cansados de leer una y otra vez las mismas frases manidas que se escriben desde que el mundo es mundo, estamos hartos de escuchar que el poeta sólo escribe con el corazón, estamos agotados de los que dicen que no quieren leer poesía porque no desean contaminarse. Estamos asqueados de los pretendidos vanguardistas de medio pelo, de los que defienden con uñas y dientes la falta de moderación y de quienes insultan a todo el que intenta acercarles un poco de claridad, o al menos, un poco de experiencia.Jaime Sabines —poeta nacido en Tuxda Gutiérrez, Chiapas, México, en 1926— dijo: “La libertad se adquiere, paradójicamente, con el mayor rigor y la mayor disciplina. Así es la creación poética. Alguna vez dije que era un ejercicio impúdico, en el que el hombre se tiene que desnudar para escribir. El poeta tiene que darse totalmente en cuerpo y alma. Entonces hay que dejar muchísimo para escribir. No es cuestión de que le dicten a usted todos los poemas. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto, y escribiendo aprender a escribir, como el nadador que quiere llegar a nadar bien y tiene que meterse al agua todos los días; ése es el hecho de escribir, el ejercicio de escribir, la disciplina de escribir. Sólo a través de muchos años se van obteniendo resultados, únicamente cuando se ha hecho una buena siembra se van cosechando productos consistentes.” (“La poesía es un destino”, entrevista a Jaime Sabines por Ana Cruz)
Sin embargo, estos personajes de los que hablábamos insisten en que las musas llegan de improviso y los invaden, aseguran que entonces la poesía sale, se manifiesta, y el producto de esa inspiración es arte. Dicen que si uno corrige lo que escribe deja de ser fiel a sí mismo. Dicen que no buscan fama ni aplausos, pero saltan como fieras cuando alguien se atreve a señalarles que lo que escribió está plagado de frases hechas y carece de musicalidad o, por el contrario, agobia con rimas que se ven forzadas. A estos personajes habría que decirles que son unos pelafustanes si dejan que las pobres musas hagan todo el trabajo y no usan un poquito la cabeza para moldear aquello que la inspiración ofrece. Y también, que ser fiel a uno mismo es justamente lo contrario de lo que piensan, puesto que la verdadera fidelidad consiste, ni más ni menos, que en el trabajo constante, en la corrección, la búsqueda de nuevas maneras de expresión, en la experimentación con la propia voz y no la copia edulcorada de los versitos que se imprimen en las tarjetas de felicitaciones.
Sobre esta búsqueda habla Abelardo Castillo, escritor nacido en San Pedro, Argentina, en 1935, en una entrevista que le hicieron en Artnovela.com.ar:
“Yo nunca siento que lo hecho está terminado. Y no creo que la corrección pertenezca a la retórica. A lo que trivialmente llamamos literatura. Paul Valéry tocó este tema de la corrección. Él decía que se trataba de algo que uno hacía en uno mismo, llevado por la pasión de acercarse a un modelo ideal al que nunca se llegará. Esto pertenece menos a la literatura que a una zona metafísico-poética. ‘Es un acto ético, más que estético’, decía Valéry. En definitiva se trata de aproximar ese original todavía indeciso, que está entre el ser y el no ser, al modelo ideal que uno tiene en la cabeza mucho antes de sentarse a escribir.”Juan Gelman (Buenos Aires, Argentina, 1930) se expresó en igual sentido, en oportunidad del reportaje realizado por Claudio Zeiger para Radar, suplemento de Página/12, Argentina, en octubre del 2001: “En realidad ningún poema se termina nunca. Como decía Octavio Paz, en realidad el poema no se termina sino que se abandona. La corrección es lícita y necesaria. Yo solía escribir todas las noches, desechaba lo que no me parecía bien, sobre todo cuando veía que asomaba la maquinita de la poesía. En general he escrito series de poemas que se convirtieron en libros o no pero en el término de unos dos o tres meses. Con Valer la pena es la primera vez que tardo tantos años en terminar un libro. Y bueno, con respecto a la tercera parte de la consigna, soy claro. Tirar significa eso: tirar a la basura. Pero no hay arrepentimiento.”
Para escribir poesía hay que abrirse al mundo, hay que leer. Hay que atreverse a matar un mal verso para parir un buen poema. Para escribir poesía hay que salir del agujero de uno mismo, abrir los ojos y el alma, aprender de los que caminan por ella y la enaltecen; hay que respetarla.
Marcelo di Marco (Buenos Aires, Argentina, octubre de 1957) expresó en una entrevista: “Creo en la poesía. Creo en la fuerza de la poesía, y trato de acercarme a ella con sumo respeto en cada nuevo poema que intento.”
Empaparse de esa fe y ese respeto es la única manera de sentir y escribir poesía.El planeta Ombligo
Un solo ejemplo basta para descubrir al planeta Ombligo y a sus ilustres habitantes. Supongamos que se presenta ante nuestros ojos un texto pretendidamente de vanguardia. El seudo-poeta que lo ha escrito se vanagloria de haber leído tanto en su vida que ya no le preocupan ni la forma ni el fondo porque su extraordinaria poesía está más allá del bien y del mal.
El poema es algo así:“Amor mío si de amor se trata tus ojos están en mis sueños
Triquilingui cofisuni, manumamu
La naranja mecánica es una naranja
¡Sabéis que sois mi amor!
Triquilingui
cofisuni,
manumamu
amor dolor alma y sensación”Ya que no puede elogiarse como el poeta ombliguista espera, en lugar de felicitarlo nos surgen algunas dudas:
1) Siendo dueños de tan rico idioma, ¿por qué no usar palabras que existen o, en todo caso, por qué no inventar palabras con algún asidero, como ya han hecho Cortázar, Girondo o Huidobro?
2) “Tus ojos están en mis sueños” es una frase manida y algo descriptiva. Se puede decir así, pero también puede decirse: “en el secreto tu mirada es luz” u otra imagen más afortunada, si pensamos algunos días más. Recordemos las palabras de Quinto Horacio Flaco, nacido en diciembre del año 65 a.c. en Venusia (hoy Venosa), Apulia, Italia: “Condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección”.
Le explicamos entonces al ombliguista que tampoco comprendemos la estructura del “texto”, y, aunque muchas veces en poesía no es necesario comprender para sentir, su ¿poema? no nos hace sentir nada, salvo desconcierto y esta necesidad de preguntar.Nos mira fijamente y dice:
—Me salió así, es mi estilo y jamás corrijo lo que escribo. Mirá a Cortazar y a Arlt. La verdadera literatura se hace con aquellos que se cagaron en las reglas gramaticales y en las normas impuestas, que se animaron a inventar.Sentimos entonces un calor que nace en nuestros pies y poco a poco sube hasta la cabeza.
Contestamos:
—Mitos como que Cortázar no corregía nunca sus textos, que Arlt era un ignorante y que escribía tocado por su varita mágica; mitos tales como que escribir poesía es acomodar palabritas varias y hacer un mejunje ilegible, o repetir las mismas frases usadas hasta el cansancio, son los que hacen que quienes se creen artistas, genios de la palabra, sigan nadando en su propia ignorancia y pensando que quienes se preocupan por aprender de los que ya fueron y vinieron son unos cerrados que no tienen talento.Un poeta intenta escribir simple para que, dentro de su caos, el lector no se sienta ajeno ni confundido, sino parte de ese caos. De esta manera, el lector nunca queda en ascuas, ni está solo, ni siquiera piensa que quien escribe es superior, aunque rompa con las normas, aunque invente palabras, las corte, las desgrane.
El verdadero poeta tiene la conciencia de hacerlo para alcanzar el fin que se propone. Sabe que el poema se bastará a sí mismo.
Lo que define al artista es su propio arte, ese algo que está más allá, ese algo indefinible, que hace que nos guste o no una obra.
Y así se cierra la discusión: para el pretendido poeta seguimos siendo seres planos que no comprenden la “verdadera poesía”… Y él sigue siendo para nosotros un habitante más del ridículo planeta Ombligo.Ser o no ser
Hablar de poesía, cuando se siente profundamente la poesía, cuando uno intenta hacer poesía, puede resultar difícil. Pero aconsejar a quien se inicia en la creación poética, cuando ese alguien se niega a tomar conciencia de que escribir poesía no sólo es un placer, sino también una manifestación responsable de la propia visión, que requiere mucho más que frenesí, es mucho más difícil; o al menos, un arduo trabajo. Hay que superar las barreras de la necedad, la vanidad y sobre todo, de la negación que comúnmente poseen los poetas del corazón.
Cuando uno comienza a andar el camino de la poesía debe tener la humildad de reconocer que dicho camino es eterno, y la fe suficiente para saber que sólo alcanzaremos la meta cuando el último suspiro nos abra las puertas de la muerte. -
del diario de Teresa y Sylvia, edición completa
@ 2007-04-11 – 23:07:58
J u a n E d u a r d o D í a z
Derechos Reservados
juaneduardodiazc@gmail.com
Inscripción 153441
I. S. B. N. 956-8141-37-1
Edición digital por Cantriactu voz
en este no poder salirse las cosas
de mi mirada
ellas me desposeen
hacen de mí un barco sobre un río de piedras
si no es tu voz
lluvia sola en mi silencio de fiebres
tú me desatas los ojos
y por favor
que me hables
siempre“Presencia”
Alejandra Pizarnik. (1936-1972)JULIO
tengo miedo, sábado 9 de julio
El invierno que me inventé fue para quedarme por unos días con mi sola imagen de cruz a fecha, no detener dialogo con naturaleza alguna,
ni con ningún ser que pruebe verte y encontrarte en mis ojos.
Pasado el azar de dos septenarios prolongué este ejercicio por un mes,
al descubrir que podría soportar más tiempo me decidí por cinco treintenas más.
Hoy no puedo hacer callejuelas, las sombras de los albatros me anhelan como cóndores circulando en el aire, me asustan.
Me hacen recordar mis diez edades y los veranos en la playa grande de Las Cruces, tendida de espalda y sobre la arena caliente, mirando al sol hasta encandilarme, como poseída por un rayo cegador, hasta que la sombra de un puñado de gaviotas me librase por fin de ese contemplativo estado…
Tengo miedo hasta de asomarme por la ventana.
Tengo miedo de todo.
El rincón preferido pertenece a las mareas en la paciencia de las arañas,
junto a las yermas de lo que subsistió en el hastío, fatigado por el ritmo de los relojes; esos que ni siquiera me reconocen,
y yo me pierdo de cómo llamarles, cercanos al modo de mis parientes.
Ahí, junto a la ropa que conserva tu aroma, mordiendo la nicotina y el sudor, y tras la puerta, donde el sol llega temiendo a la sombra, que avanza como un caracol monótono.
Tengo frío de aquí dentro, bajo las costillas.
Tengo manchas en todo el cuerpo, la piel suave y un sexo débil, que me obsequió la represión de dios, por nacer hembra…cómo se llama, sábado 16 de julio
Tengo algo aquí, no sé, cómo se llama esta parte, justo atrás de mi rodilla que me hace cojear de versos, de original, de sentido, me hace cojear hasta de mujer.
Yo no sé, cómo se llama esta parte.
Me hace doler hasta el cuello, bajo de la oreja.
Me asusta el ritual callejero de encontrarme con mi reflejo, pero las polarizadas vitrinas me sonríen con la simpatía de un bolero rancio de vino.
No sé, cómo se llama esta parte, aquí, bajo el mentón, donde me tocas, donde me gustas…
Y me haces promesas de horizonte, de espalda desnuda,
de tu mano entre las dos.
Yo no sé, cómo es que se llama esta parte que tanto me duele cuando no estás, la misma que sólo recuerdo cuando me miras y donde te alcanzo y te duermes…
Porque tu boca lleva mi ropa interior empapada y un estúpido sortilegio en los labios.
No lo sé, cómo es que se llama este lugar, donde pusiste tu dedo, donde clavaste a modo de zarpa y como a sorbo egoísta tu beso…
Y si me dijeras que no lo sabes… te creería.
Si cogieras nombres al azar con la letra eme al comienzo también lo haría,
aunque no dijeras nada, nunca dejes de mirarme.
Tengo algo aquí, no sé, cómo se llamó esto…última desolación, sábado 23 de julio
Las he descubierto, sus cientos de ojos acosándome son capaces de punzar mi piel, traspasar mi blusa, figurarme el aliento.
Son las mismas que me recibieron el día en que llegué a esto que susurra como un calabozo…
La humedad de fondo marino corrió a pasos de niñas fantasmas,
abrazándome y dándome inquietas una bienvenida de aires.
Demasiado tiempo, demasiado.
Cada rincón enmarañado de la astucia de hilos, una puerta de metal en nuevas ruinas, que al abrir usurpa el chillar de la reclusión,
el orgullo escurre por la aldaba severa arrebatada del infierno, como un secreto.
A un costado todas las miradas, al autora de la luz que no condena confiada en sus gruesos barrotes de acero —el abandono es evidente.
A mi izquierda el closet alberga olores de longevas prendas colgadas en los muros.
Por la tarde susurran castigadoras oraciones, como sudando aún la enardecida secreción de la anciana que esperó veintiocho días para que su olor, para que la metáfora de las moscas y la carne aterida en la candidez de ronroneros hocicos, alentaran a los curiosos a hurguetear por el marco vomita sangre y sombras…cuarenta y ocho horas, sábado 30 de julio
Atravesaste mis costillas.
Trabajo con la hostil belleza, ya te lo dije, pero fuiste capaz de tomarlas y mostrármelas sin el asco de las doce, a tu manera
y como es todo en lo frágil, a tu manera.
—Éstos son tus huesos, no eres fantasma —decías.
Extraño lo que no fuiste.
Soy como una pequeña descubriendo una caja en lo secreto del patio, envuelta en papel rosa y cinta amarilla.
Mis primeras manchitas de sangre en el algodón…
No me atrevo a abrirla, no me pertenece, nunca fueron para mí las lunas llenas…
Me robaste aquel precioso romance en medio de la fiesta del sepelio, sin embargo agradezco por tu obsequio que tembló cuarenta y ocho horas…
Te quiero de espalda desnuda y cuando te marchas, y me haces llorar…UNA DE OTRA
Hay una energía que mana como cascada invertida por las paredes, por la decoración, por las copas dormidas en la bandeja y el champagne como a noche despejada… El silencio es poseído en un camastro a toda desinhibición. La culpa es del sol filtrándose por la ventana, una fogosidad que arranca del catre chillidos secos y sordos. El inevitable descontrol se limita a un contacto de pieles, resultado del estallido ineludible de recuerdos…
La una baja lentamente desde los hombros hasta la cintura e la otra. Consorte de danza. Se vuelve sobre su espalda. Casi diez años juntas, el mismo escenario, los mismos pasos de memoria. Un salto al vacío desde el aire, caída libre, ambas se reciben oportunamente correspondiéndose, y a cinco metros del piso. Giros. La otra alcanza el rostro de la una y ésta la vuelve a asir de la cintura, alzándola hacia el aire. Figura del ángel. La otra se desliza delicadamente por la finísima espalda de la bailarina, de pie, forman unidas una masa compacta. Manos en los costados. Ambas se giran para existir justo en medio de su propio escenario, descubriéndose en sus pupilas…
La una atrae hacia su cuerpo a la otra, cerrando los ojos para sentir ese primer beso que le estalla en el cuello, crispándola y obligándola a buscar, cual ciega hembra, la boca de su primer amor. Alcanzando sus caderas, la ciñe contra su cuerpo para sentirla de verdad; su siniestra se desplaza por la calma espalda mientras desliza su diestra por el postrero, bajo el jeans gastado y en la porfía de sentirla a suaves roces sobre su delgado calce. El agitado respirar alardea por el aire del lugar, todos los rincones a baja luz, hasta enmudecerse tocando el mullido hilar de la alfombra. La una da libre voluntad a sus manos que se retuercen serpenteantes por entre una blusa alígera en desaparecer. Así, la otra se gira de memoria. Atrás sus manos comienzan a destrabar el botón, empeñándose en bajar y traspasar la barrera telúrica, ubicándose para ahora sentirla a la zaga. La una, con sus dedos pellizca alternadamente los pezones de la efervescente muchacha, mientras la pericia de la mano ajena se desliza por el torso hasta el pantalón, dibuja círculos y se introduce más abajo, avanza un poco y se detiene entonces. El mayor de sus secuaces se introduce con agilizada prestancia en la hirviente humedad, conteniéndose de instantes y ejecutando movimientos circulares en la comisura superior. Arranca quejidos cortos, intercalados con hilos de suspiros, suaves golpes de corriente que estremecen la delgada figura, la otra se vuelve y de rodillas no trepida en bajar esos jeans, la delicadeza precisa, desbarrancarse (en caída libre) desde el ombligo, desciende a todo descontrol, la lengua a filo de cuchillo, hasta el sabor y la suavidad inexplorada de su ingle…AGOSTO
imaginaria, sábado 6 de agosto
Como a la arrastra el espectro de la muchachita bella y su amiga de juegos…
No fue para siempre como nos dijeron —promesa del mismo sexo—
Esa marca que aparece en la piel, es mentira que desaparecen los besos,
hermana hermosa no es broma el miedo al infierno.
Yo visité la soberbia de la candidez que mora en las habitaciones vaciadas de parejas, sin nombre ni apellido, donde ellas siempre llevaban tu aroma.
Tu calce y un ligero silencio en la boca, donde siempre te encontré llorando, sobre todas esas camas, aún tibias, aún desordenadas…
En rebeldía es tu otra que no hace nada más que esperarme en la ventana…retazos, sábado 13 de agosto
Porque es absolutamente necesario hacerlo, porque debiste creerme cuando te lo prometí.
Éstos son nuestros momentos, te los devuelvo con todo el amor que puede soportar un reencuentro.
Éste es nuestro diario, sin edades vividas, ni fechas reales, sin tiempo.
Entre las líneas verás pasar una a una las estaciones, en tu piel ya no sentirás la tibieza repetida de crueles soñolencias, esas que susurran mi nombre junto al tuyo y bajo la almohada.
Porque tú y yo somos hembras y es malo serlo, es terrible de vez en cuando llorar porque sí, y tomarte de la cintura y besarte en los labios.
Estos son los retazos, porque nunca supe decirte las cosas.
Porque en estos melancólicos ojos alguna vez te miraste.
Esta mi desmallada voz susurró tu nombre, ahora mi heroica y ferrosa alma, insufrible al dolor, se dobla a seguir queriéndote, aunque sea ahora la última vez y nunca más lo vuelvas a oír del resquicio de mis labios…uno de estos días, sábado 20 de agosto
Tuve la idea de encontrar tu melancólica figura abriendo la pesadez de una puerta en lo que llamabas mi casa, con los ojos llorosos, cansada de los huesos, el terror en plena declaración romántica que rozaba tu rostro, con un perdóname asustadizo en la mirada y la sangre brotando de tu cuello…
Alguna vez me lo susurraste al oído.
Cuántas veces más he de morir por ti mañana, y pasado mañana,
cuántas veces has de esperar que ocurra algo o simplemente que la lluvia se deje caer por tu soberbia,
por tu porfía ferrosa de querer ser feliz contigo misma.
Uno de estos días… uno de estos días me quedaré contigo para siempre,
como quien amenaza saltar al vacío, como quien se adueña del mañana, y del pasado mañana…
Estos días no me pertenecen, debes salvar mi miedo a todas las cosas,
a eso que una vez dormida me dijiste; ¿lo recuerdas?...porque envidio, sábado 27 de agosto
Es que justo este espacio siendo mi morada no me pertenece,
dónde me dejaste, tendida de espalda al sol…
Que no sé por qué me duele, no sé…
Me inquieta el sortilegio atroz, donde la melancolía se me crea a solas como una compañera con dedos de cuchillos, que ni siquiera me duelen en la piel.
Una, dos, tres, cuantas veces fuesen, porque sí,
porque la rabia se hace hasta las venas, tan cansada con la treintena que cargo gustosa, en la etérea morada que no poseo…
Aunque fuese de mi propia carne que hierve, a mansedumbre rumiante,
en la fila de la muerte, por ese golpe que conozco de memoria,
porque no es una, ni dos, sino las tres, cuatro, cinco…
Todas las veces que hoy se me vienen a la cabeza.
Horrible nostalgia de querer estar en plena desolación.
Ya basta… todo el mundo tras la puerta de mi casa.
Ya es tiempo de sentarme a escribir en silencio…
mal acostumbrada de memorias ajenas, sólo porque envidio la mal destinada sombra bajo la tibieza de esos… odiosos estados de coma,
heredados en la gratitud de la insoportable monja que en penumbras se oculta bajo mi piel…TAN DE ELLA...
—Me prometo que no te amaré —le dije, y a fuerza de rocío, en la boca me dejó un beso.
—Trabajo con la belleza —repetía como siempre. Luego se marchó.
Mientras gustábamos de brebajes carmines, ella quieta descubrió su piel; tomé inciensos y velas, vegetales en una esquina sin nombre de la habitación, luego alcanzó el cigarrillo de mi boca y a medio desvestir se paseó felina por sobre la alfombra: —me encantan las velas —insinuó cuando encendía un cerillo para dar luz a los pequeños cirios que distribuyó discretamente por los rincones. Por mi parte acosé las cortinas para que ningún rayo de luz lograra filtrarse, para que nada interrumpiera nuestra noche perfecta, La calle afuera marcando las tres de la tarde; un minuto después creamos la noche perfecta. Luego me quitó la blusa, y a medio desvestir (tanto como ella) le di un beso generoso en hierbas, que nuestras sombras ingeniadas por las veladoras cimbraron de una envidia petulante los muros. Puse música —algo suave, sugirió ella. Sentí sus manos saneas en mi espalda. Sus labios se abalanzaron sobre mi cuello. Despacio llegó hasta el horizonte de mi estambre. Sentí su palma abierta diluyéndose liquida por mi torso hasta colarse entre mi corsé. Pronta el resto de sus manos estacionaron en mi vientre dibujando trazos circulares, al momento que mordía la redondez de mi oreja. Con un millón de índices escribió en secreto te deseo, Yo apreté a dientes mis labios y a antojo vencí a mis sentidos. Se posó frente a mí, coló una de sus rodillas por entre mis piernas y un beso me invitó a tenderme sobre la alfombra. Con una mano quitó mi corsé y así inició el festín de servirse de esos, mis frutos que maduraban a rabiar entre sus labios y la prudencia de todas sus manos. Toda sudor, toda éxtasis, toda ojos cerrados. Sin dejar el vaivén se montó en mí, trazó con su dedo una línea que comenzaba desde la juntura de sus labios, continuaba por su largo cuello y descendía hasta quedarse unos segundos en la sima de sus jóvenes pechos, continuando por el centro de su torso mármol de Venus. Ya hecha alas sus manos iniciaban caricias sacadas de mis costillas, de mi cintura arrebatada del horizonte una misma tarde, como hoy. Una remontaba el vuelo hasta sus pechos, mientras la otra, a ras de piel planeaba hacia el sur tibio de su sexo. Ahí, donde poco a poco lograba hacerse humedad y gemidos, sacando chispas de los cirios que no soportaban más el fuego, con la piedad de un funeral, con la paciencia de un espejo, tan de ella, tan de mí…SEPTIEMBRE
me resisto, sábado 3 de septiembre
Lo peor es que me encanta ese sufrimiento de buscarte entre las estrellas,
de hurguetear en las sonrisas que se cruzan por la calle,
de robar a golpes de rayos de sol tus miradas ocultas en la gente:
el paseante solitario de las tardes,
la muchachita del quiosco de diarios y tus labios en su boca…
A mares torcidos uno a uno los días de este invierno,
donde la niebla se lleva a los depresivos atados con cadenas por las vértebras,
y yo me resisto a eso, porque tú misma me enseñaste que mejor es quemarse los ojos a perrera que pensar en aquello…
Aunque pase el tiempo y ahorquen los hábitos.
Pero tú ya lo sabías, la flor del aromo de agosto se adelantó dos meses y me da una pena…
Porque siempre tuviste razón, porque alguna vez lloramos juntas de alegría.
Con esta misma lluvia en el rostro.
La vetusta melodía de los quince asegura la mentira de las flores de plástico,
y es entonces cuando de esta humedad emerges con mi propio maquillaje y mis temores de niña…
Porque siempre lo supiste, yo nunca sería capaz de hacerte sufrir,
no sería tan capaz de hacerlo como tú…promesa, sábado 10 de septiembre
Yo me había visto en una tarde incisiva con la fotografía de mi giganta,
como un trote cascabeleante gastado en los extremos del tiempo,
con las esquinas dobladas a cuello de camisas y sin corbatas, pero sin tus marcas en la garganta…
Tu cabellera peinada de muchachito con medias y corsé, desafiando mi rouge de mujercita pálida.
Esos jueguitos de cortejarnos en secreto…
Yo me había visto ganándome despacio tu mano en mi cara y tú de angélica colgando en las paredes sin quitarme los ojos de encima…
Yo había conocido la soberbia borrasca loca de Lucrecia Borgia y les temí a los gusanos, a la tierra, a la normalidad de todos los días, tan feroces que me asustaba siquiera recordar tu nombre…
Yo me había atrevido a escribir tus iniciales en todos los paraderos, en el frío que poseen los vidrios de los autobuses y en las alas papel de diario del fotógrafo fantasma…
Yo una vez me prometí nunca más verte llorar por mis ojos, aunque se nublen de aguantarme, aunque te vuelvas un atisbo inmóvil y no quede más frente a mí que tu silueta…te invento, sábado 17 de septiembre
Para qué me quedo contigo, si te bastó con mirar más allá del mar, y tan allá…
que perdiste mi figura.
Tan cerca estuvo que no sentiste mi aroma, esa fragancia torpe de muchachita de quince, veinte o cuantos necesitaste asumiera para ti,
esa carrera que sin querer me aleja.
Yo no sé… dónde mi boca se hizo muda, no sé dónde dejaste de mirar mis ojos.
Te lo he dicho vidita: son mis labios los que mienten, no como te miro, no como te invento, no como te toco…
Porque en secreto lloverá para ti este fin de invierno, o si quieres no habrá tardes en ventolera, ni flores de papel, no habrán fotografías, ni dibujos en la carne, no estará mi llanto de rimel, no estará mi ropa, no estarás tú…campo florido, sábado 24 de septiembre
¿Qué es lo que necesito para tenerte cerca de nuevo?
Aunque no me hayas olvidado, con la historia pegada en la razón, con banderas de otro color o todos los colores que quisiste.
Para eso vives, aunque te niegues, aunque insistas que yo te imagino…
Porque me confundes con esas palabritas que ni yo misma diría, como tú en todos los espejos que guardan tu ser con mi sonrisa.
La capacidad que tienes de lamentarte cuando te quedas sola
y me untas la piel de lirios y arañuelas.
Tu destino junto al mío es la tolerancia que se pierde en tu aromático aire de niña y hembra,
esta sombra de las dos en la pared, vestidas de afiches, de recitales, de calendarios…
El capullo floral, estimulado en esos periodos de oscura primavera…
Te abres y despliegas pétalos policromos atrayendo al néctar a los insectos que te invento con formas de letras…
Polinizada la flor, tus pétalos se marchitan y caen sobre la corola de mi sexo,
como un final de película romántica, en el silencio intensamente fragante de los lilos…
Entonces, el arbusto de mi cuerpo te recibe sin anuncios ni vientos,
ni la brizna de mi respirar es capaz de pasar por este campo florido y terriblemente desolado…TANTO TIEMPO
No sirvo para sentirme tan bien junto a ti, mi desolación es celoso varón, mis personalidades le temen a la gente, a los muchachos, a las chicas. Mis voces no me pertenecen, las he robado al amanecer entre mis propias sabanas, entre mis muslos. Tengo años de no cambiar mis ropajes, porque me asusta olvidarme de los nombres, de los rostros, de la ambrosía labial, la suavidad pulposa. Los besos han huido con la fragancia espumante y temprana, por eso cada día salgo desnuda a la calle, con los rastros sangrantes (a flor de vello) de quienes alguna vez me amaron —a veces más de una, a veces más. Cartas con letras que jamás alcanzo a leer, hechas en un par de hojas hurañas de álamo triste. Tengo mala memoria, me repite a menudo una voz escondida bajo mi cama, la otra de momentos me canta a coro desde el diván… La decoración rosa de la pequeña que usaba mi ropa, se desgasta con el ritmo de las fotografías. Esas ganas que me vienen a veces de tenderme en el suelo y llorar a rebana-ojos, como el amor tan de hombres que se me viene encima y se me va a pesar de mi sollozo, tan de hembra… en tantas notas como tantas mañanas tiene mi calendario, sobre todo los sábados, hace ya tanto tiempo…
OCTUBRE
para morir, sábado 1 de octubre
Ese puñado de coincidencias como una nota de mensaje telefónico…
donde recogiste al pasar mi nombre hecho colillas de cigarrillos, hecho manchas de rouge en el vaso, hecho a manos y bocas.
Y es que me ves en todas partes, siempre lo dijiste…
¿En qué formas te encuentras ahora?, ¿cómo te vuelvo a imaginar?
¿Será a caso que escondiste tu alma entre la ropa regada por el suelo?
¿Podrás entonces reunir mis huesos, las cenizas de ambas esparcidas por descuido?
Mi oficio obliga a encontrarme con tu ausencia, acompañarme de la mano trémula, vaciarme por completa de los cajones y respirar la brizna de papeles manoseados.
La veleta insolente que dejó de rabiar cuando ya no volviste.
A pies descalzos soy tu otra en la ventana y el frío es una gota que se desbarranca por el vidrio…
Todo esto para que logres recibirme aunque sea un poquito, aunque sea por las tardes y a veces en los amaneceres desatados a la ventolera cruel del frío,
que se quedó en tu nombre para acariciarme, para llorar por ti en mi honor,
para morir por ambas todas las noches…el hermoso juego, sábado 8 de octubre
Para llorar sobre ella es que la conservé todos estos años,
desnuda como un poema, veloz y fugaz como una sombra en medio de la ciénaga…
Como quien no posee espada sabiendo que al filo de una perecerá…
Y es que la luz matinal de mi camastro porque es mío es que lo obsequio a quien me plazca, del mismo modo mi corazón…
La invernal noche que llega inadvertida a cierta hora en que se vuelve al cerco metálico, cuando se cree que todo ha de pasar.
La escena perfecta en donde Cloto es capaz de jugar con la madeja de su propia vida, siniestra niña que hace temblar la humanidad toda, en el hermoso juego de las tijeras…sobredosis, sábado 24 de diciembre 1921
Porque el veronal roba a las rosas, roba a los dioses y a las doncellas, para ofrendarse la vida y los arrecifes a la muerte del sol dibujado en costras.
El vagabundo no sacia su hambre mendigando respeto,
el asesino no gana el infierno produciendo destierros,
la madre no engendra nada, sin sacrificar su lecho, sublimación del sexo…
Ángel lamentable, cada vez que extiende sus alas, sólo prolonga la sombra en un tiempo de guerra…
No es acaso que arrebata las espinas de floridos engendros, alcanzado a veces las barbas de aquellos… dioses, o manoseado de mujercitas,
obsequiándolas a remembranza al desparrama rimel, blanquecino o el negrísimo escrito en el azul de los labios.
El padre disfrazado de arcángel la noche de pascuas, donde no es capaz de esconder su propia sombra, que muerde sus zapatos y los pasos de sus pequeñas muertas antes del parto…
Dime qué amas mujer, sino la sombra del hombre,
negligencia rosa que no te hace a los rayos del sol.
Disuelve el pedestal en que te has puesto, todos tus títulos, todas tus camas,
todas tus tierras, todas tus vidas…TERESA YA NO
Teresa ya no llora tendida en su cama, aguarda quieta como una fotografía.
Cual Penélope a la espera de su amada, se pasea fantasmal por la calle,
pero nadie la ve, nadie la toca, nadie la siente suspirar, sollozar en los fríos días de invierno,
y cruzarse entre las parejas dejando un silencio atroz en la espalda.
Teresa ya no escribe cuentos, ni poemas, no realiza rituales por las mañanas, ni por las tardes,
no le teme a satanás que la miraba pasearse desnuda en el patio de su casa,
nunca creyó en dios, ni en su sombra proyectada como una herencia.
Teresa cambió su nombre y se inventó el de Sylvia, relegó su nostalgia al recuerdo y lo olvidó todo.
Teresa cosió sus parpados y cortó su lengua a la gloria de un nunca más en la vida.
Teresa no leyó a Alejandra Pizarnik, ni besó nunca a Anais.
Teresa ya no escribe cartas de amor.
Teresa ya no lee, ya no habla.
Teresa ya no escribe…“Soy Ángeles, Anaïs, Juana, Antolina, Rosa, Edelmira Nin y Culmell. Tengo doce años y soy bastante alta para mi edad, todo el mundo lo dice. Soy delgada, tengo los pies grandes y las manos también, con los dedos largos, que suelo crispar por nerviosismo. Tengo la cara muy pálida, unos grandes ojos castaños, perdidos, y temo que revelen mis insensatos pensamientos. La boca grande, me río muy mal, y sonrío regular. Cuando me enfado, hago una mueca con los labios”
Anaïs Nin (1903-1977).
"Morir, después de haber sentido todo y no ser nada...".
Teresa Wilms Montt (1893-1921).
-
Las Tejedoras / tercera parte y final
@ 2007-01-10 – 19:50:04
la de las tijeras
I
La decisión puede ser al momento de cerrar el libro
dejar caer las tijeras y marcar la página
con la foto de un niño y su cachorro
atrás toda la familia, porque si fuese necesariobastaría con sentarse por un momento
contemplar el tabernáculo vacío
y descubrir en el retrato
quién es el que falta.II
Una anciana en el vaivén de su mecedora
a los pies por millares restos de hebras.Es el momento justo de hurguetear en el bolsillo
las sorpresas aparecerán de a poco.Colgante de colores y amaneceres.
Las figuras del ajedrez se hallan lejos
de la matemática del tablero.
La mujer cercena uno a uno los hilos
de aquel colgante.III
Y según el paso del tiempo
es más difícil engañar a la parca
cuando se es joven un salto y ya está
un corte y listo sentarse a esperar que fluya.
Porque nunca se recuerda cuántos son los peldaños
al bajar rápido la escala.Ahora si se quisiera
no es posible pintar el cielo del cuarto
cuando ella sonríe a los pies de la cama.IIII
Es severa esta mujer, la cortesía llegó hasta aquí
descalza, hecha una vida de seda
se ató firme de mi mano, tomó algunos nicotinosos
para el día.
Pero ya la quieres llevar contigo.Tanto me entregó al esplendor bajo la mesa
todos esos gestos.
Grata no es el adjetivo
las gracias nunca me valieron más en desolación.Ya está, es esta la composición que recuerda
el olor de los claveles. -
Las Tejedoras / segunda parte
@ 2006-12-22 – 21:40:53
la devanadora
I
Ir dando sucesivas vueltas al devanador
descubrir el cuerpo entre la baraja del naipe
donde es habitual apostarse y esperarruletear la duración de la materia
el paseo de los domingos en el parque
con lápidas de cristal, sólo por ahora
que se es capaz de pisar el césped.II
Y si se conoce de memoria a madame butterfly
se podría decir… que uno se conduele
mirando la poca duración de las cosas.El hilo celeste que sale retorciéndose del cigarrillo
y no respires que es uno mismo camino a la calle
pero sin detenerse bajo el dintel de la puerta.III
No es de preocuparse
cuando la vestimenta se rasga
es como encontrarse en una película antigua.
Contar los peldaños al subir, sólo al subir.
Disfrutar de la suerte anotada al pie del acta
de nacimiento, ese contrato que cargamos
por el resto del oficio.Es fácil hacerse el sordo al remendar
los calcetines rotosIIII
En una vuelta más, es ella quién sopla
cuando las otras dos se descuidan
la fibra de cada uno cuelga por mientras.
Encontrar intacta en el guarda ropas
la chaqueta de lana
ésa si es suerteparadoja de morirse de la risa
pero cuida que todo no lo sepa
la de las tijeras. -
Las Tejedoras / primera parte
@ 2006-12-08 – 22:11:56
Mas acaso no vale la pena gastar
tanta atención y tanto esfuerzo para conocerme.
Más tarde -en la sociedad más perfecta-
algún otro, hecho como yo,
ciertamente surgirá y actuará libremente.
Konstantinos Kavafis.del Olor de los Claveles
la hilandera
I
Lloverá al rabiar de los queltehues
saldrá el sol a la sombra del escarabajo
a corte de vidrio un grito en la calle y desnudo.El hábito ensimismado de un monje en penumbras
arrancándose el alma sin siquiera desdoblarse
para hablarle de Dios a un niño
con la fría esperanza de creer en él.II
Se podría decir que todo esto son los telares
tú un hilo más, el color lo elige cada uno
pero no pienses en los tonos pasteles.Las puntadas son de parte de la hilandera sabes
aunque su beso no parece tenebroso, ésta es la mano
de quien siempre acomodó tus huesos.III
El temblor a la sangre de tan lejos
no se necesita revisar la memoria
evocar las rondas atado a la mano de…
Quién lo recuerda en estos tiempos?Podemos hablar de angélicas
esas que alguna vez temieron mirar a los ojos
pues, aunque fueron cándidas
las misas nunca dejaron de torturarlas
hasta hacerlas llorar.IIII
La que nunca ha de pasar por acá
puede atravesar descalza la fragancia fúnebre
pero es la una también de tres melancólicas.La hilandera a hilos de piel, cabellos
o como quieras decirlo.Olor de parto y placenta agria
el útero generoso.Ahora es el fin de la gestación.
Eres tú, la parca y la madre.





